La prevención comienza en casa y el acompañamiento familiar puede marcar la diferencia
En México, el consumo puede iniciar antes de los 10 años, muchas veces dentro del entorno familiar.
El alcohol y el tabaco afectan el desarrollo del cerebro, provocando problemas de memoria, aprendizaje y salud mental.
Ciudad de México, 23 de abril de 2026. — En el marco del Día del Niño y como parte de la campaña “No Está Chido”, el Consejo de la Comunicación realizó un panel para analizar los efectos del consumo de alcohol y tabaco en menores.
Durante el encuentro, especialistas hicieron un llamado a fortalecer el entorno familiar como principal barrera de protección frente a estas conductas influencia directa de las dinámicas familiares en estas conductas.
El inicio del consumo puede darse desde edades muy tempranas, incluso antes de los 10 años, muchas veces dentro del propio hogar, lo que evidencia la influencia directa del entorno familiar.
¿Cómo afecta al cerebro?
La Dra. Maura Ramírez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el cerebro adolescente aún se encuentra en desarrollo, especialmente en la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones, el control de impulsos y el razonamiento.
La exposición a alcohol y tabaco en esta etapa puede generar daños estructurales y funcionales, como:
- Pérdida de neuronas
- Alteraciones en la memoria
- Problemas de aprendizaje
- Impulsividad
- Mayor riesgo de ansiedad y depresión
También se ve afectado el sistema dopaminérgico, encargado de la sensación de recompensa, lo que incrementa el riesgo de dependencia.
Efectos del tabaco y vapeadores
La nicotina modifica el funcionamiento del cerebro en desarrollo, genera dependencia y puede provocar alteraciones emocionales.
Estudios recientes señalan que más del 50% de adolescentes que vapean reportan síntomas de depresión, y una proporción importante presenta ansiedad e incluso pensamientos suicidas.
Factores que influyen
- Necesidad de pertenencia
- Regulación emocional
- Normalización en el entorno
- Influencia familiar
“Solo una probadita” puede disminuir la percepción de riesgo en niñas, niños y adolescentes
El entorno familiar como factor protector
Las especialistas coincidieron en que el vínculo familiar es el principal factor de protección frente al consumo.
- Presencia emocional
- Comunicación abierta
- Establecimiento de límites claros
- Ejemplo de madres, padres y cuidadores
El entorno familiar puede ser un escudo o un factor de riesgo.
La importancia del entorno
Construir espacios de convivencia positiva, donde niñas, niños y adolescentes se sientan escuchados y valorados, reduce significativamente la probabilidad de consumo.
El Consejo de la Comunicación reiteró que la prevención comienza en casa y que fortalecer a las familias mexicanas es clave para proteger el desarrollo integral de las nuevas generaciones.
“No se trata solo de prohibir, sino de acompañar, escuchar y generar confianza“
La prevención comienza en casa
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