Actividades, comunicación y habilidades para la vida pueden convertirse en herramientas para prevenir el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias en niñas, niños y adolescentes.
Prevenir el consumo de sustancias en niñas, niños y adolescentes no significa únicamente hablar sobre sus riesgos. También implica fortalecer habilidades, generar vínculos positivos y ofrecer alternativas saludables para que puedan desarrollarse, convivir y tomar decisiones de manera informada.
Desde esta perspectiva, Centros de Integración Juvenil (CIJ) cuenta con un Programa Preventivo que busca promover estilos de vida saludables y fortalecer recursos personales, familiares y comunitarios desde edades tempranas.
🌱 La prevención empieza desde pequeños
El programa contempla acciones dirigidas a diferentes etapas de la vida, incluyendo a niñas y niños de 3 a 11 años, adolescentes, jóvenes y personas adultas.
La intención es proporcionar herramientas que ayuden a fortalecer competencias socioemocionales, prácticas de autocuidado y otros factores protectores frente a situaciones de riesgo.
¿Y cómo podemos hacerlo en casa?
La prevención también puede formar parte de las actividades cotidianas de una familia:
🎨 Realizar actividades artísticas
Pintar, dibujar, hacer manualidades o desarrollar proyectos creativos permite descubrir intereses y compartir tiempo en familia.
⚽ Practicar algún deporte
La actividad física puede convertirse en una alternativa para ocupar el tiempo libre, convivir y desarrollar nuevas habilidades.
📚 Leer juntos
Los círculos de lectura y otras actividades relacionadas con los libros pueden abrir espacios para conversar y fortalecer la comunicación familiar.
🗣️ Hablar y escuchar
Crear momentos en los que niñas, niños y adolescentes puedan expresar lo que sienten y piensan ayuda a construir confianza.
👨👩👧👦 Compartir tiempo en familia
Las actividades compartidas fortalecen los vínculos y permiten que las y los adolescentes encuentren espacios de apoyo y acompañamiento.
💡 Habilidades que también protegen
De acuerdo con el Programa Preventivo de CIJ, una parte importante de la prevención consiste en fortalecer habilidades para la vida y competencias socioemocionales.
Estas herramientas pueden ayudar a niñas, niños y adolescentes a enfrentar diferentes situaciones de su entorno, relacionarse con otras personas y desarrollar recursos para afrontar los retos cotidianos.
Por eso, prevenir también significa enseñarles a:
- Reconocer y expresar sus emociones.
- Resolver situaciones de manera saludable.
- Fortalecer sus relaciones con otras personas.
- Cuidarse y cuidar a quienes les rodean.
- Buscar apoyo cuando lo necesitan.
- Tomar decisiones informadas.
🏠 La familia tiene un papel importante
Madres, padres y tutores también pueden participar en actividades de orientación y fortalecimiento de habilidades parentales.
El Programa Preventivo contempla círculos de lectura para familias, talleres y actividades de orientación, que buscan favorecer una crianza familiar positiva y proporcionar herramientas para acompañar el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
La prevención, entonces, no es una conversación que ocurre solamente cuando aparece un problema. También se construye en los pequeños momentos de todos los días.
🎨 Más opciones para un tiempo libre saludable
CIJ también contempla actividades deportivas, culturales y artísticas, así como cursos de verano y otras acciones dirigidas a diferentes grupos de edad.
Estas alternativas pueden ayudar a que niñas, niños y adolescentes descubran nuevos intereses y encuentren espacios donde puedan aprender, crear, convivir y desarrollar sus habilidades.
Porque tener alternativas también es prevenir
Una tarde haciendo ejercicio, una actividad artística, un proyecto con amigos, leer en familia o simplemente conversar puede convertirse en una oportunidad para fortalecer vínculos y generar espacios de bienestar.
🤝 Prevenir es tarea de todos
La prevención no depende de una sola persona. Familias, escuelas y comunidades pueden contribuir a construir ambientes donde niñas, niños y adolescentes tengan información, acompañamiento y oportunidades para desarrollarse de manera saludable.
Por eso, además de hablar sobre los riesgos del alcohol, el tabaco y otras sustancias, es importante crear espacios donde las y los adolescentes puedan divertirse, aprender, convivir y sentirse acompañados.
Crear momentos juntos, escuchar, compartir actividades y fortalecer los vínculos puede hacer la diferencia.











